Tres pilares innegociables que definen cómo Cleverpass maneja tus datos.
Nunca conocemos tu contraseña maestra. Nunca se envía a ningún servidor. Solo tú puedes descifrar tu bóveda.
No almacenamos tus datos. Tu bóveda cifrada vive exclusivamente en tu propia cuenta de Google Drive.
El cifrado y descifrado ocurren completamente en tu dispositivo. Los datos se cifran antes de que salgan de tu teléfono.
Un proceso de cifrado multicapa que mantiene tu bóveda bloqueada — incluso para nosotros.
Tu bóveda se cifra usando AES-256, el mismo estándar utilizado por gobiernos y bancos en todo el mundo. Es prácticamente imposible de romper con la tecnología actual.
Tu contraseña maestra nunca se almacena directamente. Se procesa a través de PBKDF2 con un recuento de iteraciones alto y un salt único, convirtiéndola en una clave criptográfica fuerte.
La clave de cifrado se deriva en tu dispositivo. Solo el blob ya cifrado se envía a Google Drive — Google ve basura, no tus contraseñas.
Cada entrada de contraseña usa un vector de inicialización (IV) único, garantizando que contraseñas idénticas produzcan textos cifrados diferentes. Sin patrones, sin atajos para atacantes.
A diferencia de la mayoría de administradores de contraseñas que almacenan tus datos en sus propios servidores, Cleverpass usa tu dispositivo personal u opcionalmente tu Google Drive. Esto significa:
En dispositivos compatibles, puedes desbloquear tu bóveda usando Face ID o huella dactilar. Tus datos biométricos nunca dejan tu dispositivo — se manejan completamente por la enclave segura del SO.
Una imagen clara de las amenazas contra las que Cleverpass está diseñado para defenderle.